Este año es mi último año de
instituto, o eso espero. Siempre había soñado con que llegara, con ser mayor,
con divertirme con mis amigas, con tener
más libertad. ¿Y con qué me encuentro? Con estrés, con agobios, con la palabra
“selectividad” en todas partes. Era mi sueño y se está convirtiendo en mi
pesadilla. No paro de estudiar, apenas salgo con mis amigas de fiesta, apenas
reímos. ¿Por qué? Por estudiar. Últimamente, mi vida se basa en eso: estudiar.
Y lo odio. Parece que vivo para estudiar, para hacer exámenes, para memorizar
datos inútiles, para recibir suspensos. Bonita vida ¿No creéis? Ser esclava del
instituto, de la educación, del sistema. Si me dijerais: “El año que viene va a
ser genial, te lo vas a pasar como nunca” es posible que lo aceptara, que me
renegara y siguiera con la vida que llevo ahora. Pero no es así. No en mi caso.
Si mi vida va a depender de estudiar, no quiero estudiar. No me gusta sentarme
en una silla y no levantarme de ella en horas. No me gusta que cada día me
duela la cabeza y tenga que estar a base de pastillas. No me gusta no tener
tiempo para mí. No me gusta estudiar. Pero sobre todo, no me gusta estudiar en
vano. Me esfuerzo pero, ¿Dónde están los frutos de éste? A mi parecer, se los
lleva otro, pues yo ni los huelo.
Además, lo que no dejan de
decirme es: “Aprovecha el último año”. ¿Que lo aproveche? ¿Cómo? Desbordada de
deberes, de exámenes… ¿Cómo se puede disfrutar? Hay personas, importantes para
mí, que se van a universidades en la otra punta del mundo. ¿Cómo puedo aprovechar
el tiempo con ellos? Sólo les veo en el instituto y si hablamos es de deberes o
lecciones. Con esto quiero decir que el instituto se lleva mi tiempo, dejándome
hecha un desastre. Recuerdo haber visto tres palabras: SOBRESALIENTES, AMISTAD
y DESCANSAR, seguidas de la frase: elije únicamente dos. ¡Qué razón tiene! No
pude averiguarlo hasta a este año.
Mi conclusión es que no nos
dejan ser niños antes de convertirnos oficialmente en adultos. Así que, Peter
Pan, si lees esto ya que por algún casual hay Wi-Fi en Nunca Jamás, ven y
llévame contigo.