lunes, 17 de diciembre de 2012

Tercero en Discordia

Ella nos unió tan sólo durante las comidas. Empezamos a hablar y luego a bromear. Éramos amigos más cerca de conocidos. Tus constantes atenciones a ella te hicieron enamorate. Por más que lo intentó, no te consiguió ver como algo más que un hermano. Ella encontró el alguien que buscaba y que ahora la corresponde.Tú no conseguiste, por mucho que el tiempo pasara, olvidarla en ese aspecto y eso impide que avances. Odias a quien la hace feliz y dejas que ella te manipule a su antojo, convirtiéndote así en un pagafantas. Esa distancia que ahora la separa de ambos, ha hecho que nuestra amistad sea mucho más consistente que antes, proporcionándome pues a mi actual mejor amigo. Nuestra rivalidad con el ganador de esta chica es constante, por lo menos lo era pues he abandonado por el bien de mi amiga. Permíteme decirte que deberías hacer lo mismo. Porque no es sano estar enamorado. Porque no eres correspondido. Porque siempre te verá como a un hermano. Porque te utilizará, inconscientemente. Porque te hará daño seguir esperanzado. Porque creo que esa relación te ha dado más de lo que te ha quitado. Y porque, simplemente, me estoy enamorando de ti.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Hambre con comida en la nevera.

Hoy, por un trabajo que tengo que hacer para el colegio sobre el precio de la belleza, he visto un impactante vídeo: "21 días sin comer". Lo califico de impactante porque impresiona hasta a la protagonista. Me parece increíble que haya mujeres que sean capaces de hacer tal sacrificio por alcanzar una perfección abstracta, que la sociedad ha implantado en nuestras mentes. Pero he de precisar que los hombres tampoco se libran. Una psicóloga nos enseñó que la anorexia era más frecuente en las mujeres pero que con tan sólo rozar al hombre podía acabar con su vida. Es decir, que a los chicos les cuesta más acceder a ella, pero en cuanto tienen esta enfermedad se volvía un tema extremadamente serio. Ver este tipo de vídeos te hacen pensar, o por lo menos, a mí. Me hacen pensar en que si de verdad es la imagen tan importante como para que tengas que poner tu vida en peligro. ¿Es tan primordial tener un cuerpo 10? ¿Significa tanto el exterior? Si de verdad el mundo piensa eso, yo también debería empezar a adelgazar de inmediato. Pero luego pienso: ¿Se puede rozar la perfección teniendo esa mentalidad? ¿Estando en parte atrapada por la idea de ser delgada? o más personal aún ¿Podré tener la fuerza de voluntad para empezar una estricta dieta y seguirla el resto de mi vida para conservar el cuerpo que deseo? Creo que esa idea me echa para atrás. Lamentablemente no puedo renunciar a ese chocolate caliente que te tomas al llegar del colegio un helado día de diciembre o los mazapanes de navidad o incluso los aperitivos, tan típicos de España. Mi cerebro me dice que nunca podré alcanzar el cuerpo que espero, puesto que tengo demasiadas debilidades. Pero, como en el vídeo de esta chica, ¿Desarrollaré cierta repugnancia por la comida? Sinceramente no tengo ni idea.
Recuerdo que, con 14 años, estaba en una clase que no me gustaba en absoluto. Sólo confiaba en mi mejor amiga que afortunadamente estaba en la misma que yo. Un día, un amable chico me preguntó: "¿Te gusta tu aspecto?" A lo que yo respondí con un rotundo y tímido no. Él sonrió y me dijo: "Haces bien" Desde aquel momento me mentalicé de que si no le parecía guapa a él, ¿A quién porras le iba a gustar? Eso me desanimó muchísimo, pero luego "recapacité": puede que vaya a tener esta horrible cara el resto de mi vida, pero puedo cambiar mi cuerpo. Desde aquel día, apenas comía, por mucho hambre que tuviera. Dejaba comida en el plato, cosa que nunca hacía, ya no picoteaba entre horas, no almorzaba y reduje las cantidades de comida. A mes, mes y medio me seguía viendo gorda, aunque me moría de hambre no podía dejarlo ahora que estaba consiguiendo algo. Pasó otro mes y mi mejor amiga me invitó a la playa con su familia. Fui encantada. El día antrior, mientras me preparaba la maleta, decidí probarme algún bikini, y para mi sorpresa... me estaban grandes. Se me caían como si fueran dos tallas más grandes que la mía. Estaba muy contenta, lucí cuerpo en la playa. Pero vi algo que me sorprendió: el dolor que el hambre me causaba en la boca del estómago era constante. Nunca me abandonaba. ¿Qué pasó después? Que en una de las visitas de mis abuelos, mi abuela me vio demasiado delgada, por lo que me cebó como a los cerdos. El año siguiente seguí con la dieta pero me hice amiga de dos chicas que les daba igual su aspecto físico, se aceptaban tal y como eran. Ese amor por sí mismas me contagió y volví a engordar. Ese eterno pinchazo en el estómago desapareció y con él mis complejos. Ahora, sigo teniendo a mis queridísimas amigas pero, como toda adolescente, se han enamorado. Un buen día, ya no comían como querían, suprimían comidas... y estaban adelgazando para gustarles a los chicos. El problema es que aún, ahora mientras escribo esto y vosotros lo leéis, siguen adelgazando aunque ya tienen a los chicos en el bolsillo. De nuevo, soy la gorda de la clase y ese vídeo me ha inspirado que yo también puedo hacerlo. El caso es que no sé si debería. Es tan sólo disminuir comidas y dejar de picotear entre horas y... algún vomito después de alguna cena excesiva. Tan sólo me queda decir que lo consultaré con la almohada.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Pensamiento de una crítica

Hoy, me he apoderado de una revista. Entre todas ellas, me decanté por una en la que salía el aclamado Brad Pitt. Pasé las páginas buscando la entrevista que habían hecho al actor pero, por el camino, topé con un artículo titulado: "Aquel malvado y digno Drácula". Me sorprendí de aquel nombre y comencé a leerlo. En él, Arturo Pérez-Reverte, autor de aquel escrito, empezaba con describir su anterior publicado en el cual concluyó que "los españoles somos cada vez más gilipollas". Lo acentuó matizando que no sólo se daba este caso en nuestro país, pues no se salva el resto del mundo. El ejemplo utilizado no es nada más ni nada menos que el fenómeno Crepúsculo. Esta popular saga de libros, que ha cautivado los corazones de niñas, chicas y adolescentes influenciables en general, comenzó siendo eso: una saga de libros. ¿Si me los he leído? Claro, yo formaba parte de las "crepusculitas" (y bien he dicho formaba) y era tan fan, que me los leí en tan solo una semana . ¿Cuando dejé de serlo? Entre los 13 y los 14 años, edad en la cual tu madre te empieza a comentar que ya eres muy mayor para vampiritos. Lo que me llevaba a preguntarme: ¿Y ellos? ¿Y los actores cuando empiezan a ser mayorcitos para interpretar a vampiros de instituto? También recuerdo que a esa edad leí Drácula, de Bram Stoker y continué con la película. Me fascinó tanto esa obra que sentí como si esos personages, a los que yo idolatraba, no pudieran competir con Drácula. Él sí que me inspiraba respeto y terror. Y no el entrañable Edward, tan bueno como enamorado de una humana. Sentí pena por él: la protegía en vez de hincarle el diente y acabar con tanta tontería, como mi buena abuela dice. El autor de la crítica, también menciona el aspecto de los vampiros, etiquetándoles de "guapitos, imberbes, vestidos así como en Zara". ¡Qué razón lleva, señor Pérez-Reverte! Es más, si me deja puntualizar, el abrigo que llevaba el buenazo del vampiro es el que las chicas y chicos se compran en dicha tienda de ropa. ¿Coincidencia? Lo dejo en el aire. Pero si volvemos a algo más serio, he de escribir, que es así desde hace tiempo. Por ejemplo ¿Quién no conoce Entrevista con el Vampiro o, si lo preferís, Interview with the Vampire? Los dos guaperas de Hollywood, Tom Cruise y (¡Oh, sorpresa!) Brad Pitt interpretan a dos vampiros extremadamente atractivos. ¿De cuándo es esta película? De 1994. Confirmado lo de "guapitos" pero ¿Y lo de imberbe? Creo más bien que no, por lo menos en esta producción: Louis (Brad Pitt) ya estaba casado y tenía una hija. Quería terminar mi primera crítica, con mi total apoyo hacia la suya. sobre todo en lo de "Un niño, sobre todo, necesita saber claramente que existen el bien y el mal (...). A ver cómo van a enfrentarse después a la vida y sus brutalidades unos chicos educados con la idea perversa de que todo lo real o imaginado es bueno, o puede serlo." Y puntualizando que, Señora Meyer, creo que usted ha leído también el artículo, aunque lo hayan publicado años después porque su segunda obra The Host trata de la supervivencia de los humanos a la invasión extraterrestre, aunque deduzco que siempre le ha gustado lo bueno y puro, también presente en dicho libro.