¿Os acordáis de aquellos tiempos en los que
el amor se apreciaba más que el dinero? ¿Aquella época en la que los caballeros
iban en jumentos en vez de en motos, y que te conquistaban con eternos y dulces
poemas que te derretían en vez de un simple: “¿quieres conmigo o con mi
amigo?”? Los que digáis que sí o bien podríais ser los abuelos de Edward Cullen
o simplemente no tener ni las más remota idea de lo que decís. Como ejemplo
milenario, tenemos ni más ni menos que La Celestina. Sus personajes dan muchas
más importancia al dinero que a cualquier otra cosa. Por ejemplo, tenemos a los
dos sirvientes de Calisto: Sempronio y Pármeno. ¿A quién no le recuerda a
Isabel Pantoja y a Julián Muñoz? El aturdido e influenciable Pármeno sólo le
falta cantar algunas coplas, tener acento Andaluz y llevar siempre un mantón de
manila para ser su clon. ¿Y qué me decís de Sempronio? Un bigote por aquí, unas
gafas de sol por allá y vivir en Marbella ¡y voilà! ¡Que les hemos pillado! ¡Que se han inspirado en esos dos
figuras para llevar a cabo su trama!
Y no perdáis de vista a Calisto. Que ese, se
las trae. Aunque, personalmente, identifico muchos de los aquí presentes con
él. Para poneos en situación, imaginaos, que Melibea es nada más y nada menos
que unos vaqueros. Pero no unos vaqueros cualquiera: esos que te suben el culo
y te sientan como un guante. Los puedes combinar con unos zapatos rojos, esa
camisa tan mona que reservas siempre para una ocasión especial, aunque nunca
llega… Bueno, ya me entendéis. Harías cualquier cosa por esos vaqueros, para
conseguirlos darías un riñón. Bueno, mejor un riñón no, que lo necesitas para
cuando le des a la botella con el tío más cachas de la discoteca, eso sí,
gracias a esos vaqueros. Darías un ojo de la cara… como que tampoco, porque por
muy subido que tengas el trasero, con un solo ojo no ligas. Un pie… va a ser
que no, o no podrás impactar con unos Manolo Blanich. Bueno, digamos que
matarías por esos vaqueros. A cualquiera,
menos a… Hugh Jackman. Que a ese le tiene que dar un flus, al verte con
los vaqueros. Pero antes de matar, hay que ver el precio. Mientras te acercas a
la etiqueta, vas repitiendo en tu cabeza: “Por favor que solo sean 20 euros,
por favor que solo sean 20 euros”. Miras el precio: 80. Para cerciorarse, una
mujer mira siempre el precio de los otros pantalones del mismo modelo, teniendo
la esperanza de que sea un error y que estén rebajados. Y cuando te topas con que
todos tienen el mismo precio… piensas en las rebajas. Pero te asalta la idea de
que solo vayan a ser de esa temporada. Entonces, para convencerte a ti misma,
vas al probador con esos vaqueros en la mano, unos tacones en la otra y en el
ante brazo una camiseta que cuesta más que todo lo demás junto. En cuanto te
ves en el espejo, no hay vuelta atrás. Ves como esos pantalones han sido
creados única y exclusivamente para ti. Luego te ves en caja, con el
dependiente y su típica pregunta: “¿Va a pagar en efectivo o con tarjeta?” Con
un gesto de sorpresa te ves dándole la tarjeta. Mientras esperas, ves como meten
la camiseta, los zapatos y los pantalones en una misma bolsa.
Eso en cuanto a Calisto. Pero cuando hablamos
de Celestina… tela marinera. Ella era mil veces más codiciosa que todos los
demás juntos. Embaucaba a todo el mundo en sus triquiñuelas. Como haces o
hacías tú, con tus padres. “Papi, ¿Me compras chuches?” “Cualquier cosa para
que te calles” Sí, efectivamente, tu
padre es y ha sido siempre Sempronio. O acaso, ¿No ha cedido siempre a
tus demandas? ¿No te ha dado todo lo que tú querías? Hombre, esperemos que no
te mate al final. Pero… ¿Y quién es tu madre? Así es. Es Pármeno. Siempre fiel
a tu salud… hasta que das mucho la vara… o te da con ella. Es una especie de El Diario de Patricia aunque sin tanta
muerte. Pero, ahora que caigo, si nos modernizamos un poco, ¿No os recuerda al
mítico programa Sálvame Deluxe?.
Pensadlo. Trata problemas absurdos, el tema es siempre el amor, se enriquece a
nuestra costa, no te libras de ella ni por la noche, es más pesada que una vaca
en brazos, y no se sabe cómo, pero está todo el día, a todas horas en todas
partes. Además, levanta polémica allá donde va. Pongamos un polígrafo y digamos
la verdad, espero que la historia se repita y que algún día el presentador sea asesinado
por sus seguidores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario