lunes, 11 de noviembre de 2013

La Celestina contemporánea

¿Os acordáis de aquellos tiempos en los que el amor se apreciaba más que el dinero? ¿Aquella época en la que los caballeros iban en jumentos en vez de en motos, y que te conquistaban con eternos y dulces poemas que te derretían en vez de un simple: “¿quieres conmigo o con mi amigo?”? Los que digáis que sí o bien podríais ser los abuelos de Edward Cullen o simplemente no tener ni las más remota idea de lo que decís. Como ejemplo milenario, tenemos ni más ni menos que La Celestina. Sus personajes dan muchas más importancia al dinero que a cualquier otra cosa. Por ejemplo, tenemos a los dos sirvientes de Calisto: Sempronio y Pármeno. ¿A quién no le recuerda a Isabel Pantoja y a Julián Muñoz? El aturdido e influenciable Pármeno sólo le falta cantar algunas coplas, tener acento Andaluz y llevar siempre un mantón de manila para ser su clon. ¿Y qué me decís de Sempronio? Un bigote por aquí, unas gafas de sol por allá y vivir en Marbella ¡y voilà! ¡Que les hemos pillado! ¡Que se han inspirado en esos dos figuras para llevar a cabo su trama!
Y no perdáis de vista a Calisto. Que ese, se las trae. Aunque, personalmente, identifico muchos de los aquí presentes con él. Para poneos en situación, imaginaos, que Melibea es nada más y nada menos que unos vaqueros. Pero no unos vaqueros cualquiera: esos que te suben el culo y te sientan como un guante. Los puedes combinar con unos zapatos rojos, esa camisa tan mona que reservas siempre para una ocasión especial, aunque nunca llega… Bueno, ya me entendéis. Harías cualquier cosa por esos vaqueros, para conseguirlos darías un riñón. Bueno, mejor un riñón no, que lo necesitas para cuando le des a la botella con el tío más cachas de la discoteca, eso sí, gracias a esos vaqueros. Darías un ojo de la cara… como que tampoco, porque por muy subido que tengas el trasero, con un solo ojo no ligas. Un pie… va a ser que no, o no podrás impactar con unos Manolo Blanich. Bueno, digamos que matarías por esos vaqueros. A cualquiera,  menos a… Hugh Jackman. Que a ese le tiene que dar un flus, al verte con los vaqueros. Pero antes de matar, hay que ver el precio. Mientras te acercas a la etiqueta, vas repitiendo en tu cabeza: “Por favor que solo sean 20 euros, por favor que solo sean 20 euros”. Miras el precio: 80. Para cerciorarse, una mujer mira siempre el precio de los otros pantalones del mismo modelo, teniendo la esperanza de que sea un error y que estén rebajados. Y cuando te topas con que todos tienen el mismo precio… piensas en las rebajas. Pero te asalta la idea de que solo vayan a ser de esa temporada. Entonces, para convencerte a ti misma, vas al probador con esos vaqueros en la mano, unos tacones en la otra y en el ante brazo una camiseta que cuesta más que todo lo demás junto. En cuanto te ves en el espejo, no hay vuelta atrás. Ves como esos pantalones han sido creados única y exclusivamente para ti. Luego te ves en caja, con el dependiente y su típica pregunta: “¿Va a pagar en efectivo o con tarjeta?” Con un gesto de sorpresa te ves dándole la tarjeta. Mientras esperas, ves como meten la camiseta, los zapatos y los pantalones en una misma bolsa.

Eso en cuanto a Calisto. Pero cuando hablamos de Celestina… tela marinera. Ella era mil veces más codiciosa que todos los demás juntos. Embaucaba a todo el mundo en sus triquiñuelas. Como haces o hacías tú, con tus padres. “Papi, ¿Me compras chuches?” “Cualquier cosa para que te calles” Sí, efectivamente, tu  padre es y ha sido siempre Sempronio. O acaso, ¿No ha cedido siempre a tus demandas? ¿No te ha dado todo lo que tú querías? Hombre, esperemos que no te mate al final. Pero… ¿Y quién es tu madre? Así es. Es Pármeno. Siempre fiel a tu salud… hasta que das mucho la vara… o te da con ella. Es una especie de El Diario de Patricia aunque sin tanta muerte. Pero, ahora que caigo, si nos modernizamos un poco, ¿No os recuerda al mítico programa Sálvame Deluxe?. Pensadlo. Trata problemas absurdos, el tema es siempre el amor, se enriquece a nuestra costa, no te libras de ella ni por la noche, es más pesada que una vaca en brazos, y no se sabe cómo, pero está todo el día, a todas horas en todas partes. Además, levanta polémica allá donde va. Pongamos un polígrafo y digamos la verdad, espero que la historia se repita y que algún día el presentador sea asesinado por sus seguidores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario